Alexis P. González
Lo que debía ser una detención de rutina por una falta administrativa terminó en una persecución de locura, un policía herido y una patrulla de modelo reciente destrozada. La tarde-noche de este miércoles, un joven de aproximadamente 25 años burló a la policía municipal de Chiautempan robó su unidad y desató el caos hasta la comunidad de Ixtulco.
Los hechos iniciaron en la colonia El Alto, donde elementos de vialidad a bordo de la patrulla P-529 atendían el reporte de un masculino en evidente estado de ebriedad y bajo el influjo de estupefacientes. En un descuido de los uniformados mientras intentaban asegurar al sujeto, este aprovechó que la unidad estaba encendida, saltó al asiento del conductor y emprendió la huida a toda velocidad.
En su desesperado intento por detener la unidad, el oficial Rodolfo N. trató de interceptar al sujeto, pero fue embestido por la propia patrulla, resultando con lesiones que requirieron atención médica inmediata. El delincuente no se detuvo y salió de territorio sarapero con dirección a la capital del estado.
La persecución, que sumó a elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y policías de Tlaxcala, concluyó de forma estrepitosa en la calle Aldama de la comunidad de Ixtulco. Debido al exceso de velocidad y su estado inconveniente, el joven perdió el control y terminó impactando la patrulla contra la barda y el acceso de un domicilio particular, propiedad de un funcionario federal identificado como Alejandro N.
Tras el fuerte choque, el presunto responsable intentó huir a pie, pero fue sometido por los elementos policiales que lo seguían de cerca. La unidad oficial, que forma parte de la flota recientemente adquirida por la administración de Blanca Angulo, quedó con el frente destrozado, mientras que el inmueble afectado presentó daños estructurales considerables.
El joven fue trasladado a los sellos municipales para ser puesto a disposición de la autoridad ministerial, donde enfrentará cargos por robo de vehículo oficial, lesiones y daños a propiedad ajena, en un hecho que deja en evidencia la falta de protocolos de seguridad por parte de los oficiales involucrados.
