El mensaje detrás de los nombramientos de Morena y lo que viene para Tlaxcala

 


José HERNÁNDEZ 

Morena ya comenzó a mover sus fichas principales rumbo a las elecciones de 2027. Con los anuncios hechos hasta hoy en estados como Aguascalientes, Campeche, Colima, Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Quintana Roo, Zacatecas y Baja California, la dirigencia nacional del partido ha dejado muy claro su mensaje: evitar pleitos internos y asegurar el control de cada territorio.

Si analizamos a las figuras elegidas hasta ahora, vemos una fórmula que se repite en todo el país. En Quintana Roo con Gino Segura, Michoacán con Carlos Torres Piña, Zacatecas con Verónica Díaz y Baja California con Julieta Ramírez, el partido no salió a improvisar. Se decidió por personas que cuentan con el respaldo directo de los gobiernos estatales o que garantizan la tranquilidad entre las bases. 

Incluso en escenarios complejos como Sinaloa y Guerrero, prefirieron amarrar la alianza local antes que arriesgarse a una ruptura.

Esta misma regla se aplica punto por punto en Tlaxcala. Aunque durante meses se habló de una contienda reñida entre la senadora Ana Lilia Rivera y el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, la tendencia nacional le da la ventaja a quien tiene el apoyo de la estructura estatal. 

Alfonso Sánchez encaja sin problemas en el perfil que Morena ha premiado en casi todas las entidades: un perfil con experiencia ejecutiva reciente, presencia institucional y el músculo necesario para mover el voto.

El verdadero desafío en Tlaxcala no será el anuncio oficial, sino la cicatrización política al día siguiente. Quien encabece la coordinación tendrá la tarea inmediata de sumar a los grupos que queden fuera para evitar la apatía en las urnas. 

A nivel nacional, el partido ya enseñó sus cartas: en la política real, la disciplina y la unidad del grupo valen más que cualquier discurso. Tlaxcala está a unos días de confirmar esa misma lección.

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