​¡Ni a los enfermos respetan! Descarada rata saquea tienda ortopédica y escapa con 200 mil pesos en sillas de ruedas y bastones




Alexis P. González

Ni los negocios dedicados a la salud se salvan de las garras de la delincuencia en la capital tlaxcalteca. Este fin de semana, amparados por la oscuridad de la madrugada, sujetos desconocidos reventaron los candados de un establecimiento y prácticamente vaciaron el local, llevándose un jugoso botín valuado en aproximadamente 200 mil pesos en aparatos ortopédicos.

El audaz y descarado atraco tuvo lugar en una tienda ubicada sobre la calle José Castelar, a escasos metros de la céntrica avenida Vicente Guerrero. Fue ahí donde los amantes de lo ajeno hicieron de las suyas tras volar los seguros de la cortina metálica para ingresar a sus anchas y despacharse con la mercancía.

El inventario de lo robado es indignante tanto por el volumen como por la naturaleza de los artículos. Los ladrones cargaron con 10 sillas de ruedas, 100 bastones, 20 andaderas, 50 pares de muletas, 20 colchones, un collarín rígido, 15 cajas repletas de diversos aparatos y hasta los talonarios de notas foliadas del negocio. Por la magnitud y el peso de lo sustraído, resulta evidente que los delincuentes tuvieron el tiempo suficiente para estacionar y llenar un vehículo de carga sin que ninguna autoridad los molestara.

El millonario hurto quedó al descubierto a la mañana siguiente, cuando un vecino que caminaba por la zona se percató de que la entrada del establecimiento estaba violentada y dio aviso inmediato al 911. Al sitio se movilizaron elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), quienes lograron contactar a la propietaria, identificada como Margarita N., de 40 años de edad y vecina del municipio de Panotla.

La afectada relató a los uniformados que había cerrado su negocio con total normalidad alrededor de las 19:00 horas del día anterior, llevándose la amarga sorpresa al ingresar y encontrar el interior revuelto, con objetos tirados por todas partes y la evidente falta de su equipo médico.

Sin embargo, el hartazgo ciudadano le dio la última victoria a la impunidad. Pese a que los policías le explicaron el protocolo para acudir a la Fiscalía General del Estado (FGE), Margarita N. se negó rotundamente a interponer la denuncia legal. Llena de frustración, la víctima sentenció que hacerlo sería una total pérdida de tiempo porque "las autoridades nunca hacen nada", dejando el robo al aire y a los responsables libres para dar su próximo golpe. 

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