Alexis P. González
Un viaje familiar terminó en una auténtica pesadilla al amanecer de este martes 30 de junio. Cuatro integrantes de una familia, supuestamente originaria de Chilchotla, Puebla, entre ellos un bebé de apenas un año de edad, perdieron la vida de forma trágica en un brutal choque sobre la carretera federal México-Veracruz, a la altura del municipio de Cuapiaxtla. Por si fuera poco, el lamentable suceso quedó marcado por una indignante falta de protocolos por parte de los servicios forenses.
La desgracia se registró alrededor de las 06:00 horas, justo en el kilómetro 167 del tramo carretero que conecta a la comunidad de San Francisco con El Carmen Tequexquitla.
De acuerdo con el testimonio de un adolescente de 13 años, el único sobreviviente de la familia, el conductor de una camioneta blanca, presuntamente se quedó dormido frente al volante. Este fatídico parpadeo provocó que perdiera el control de la unidad, invadiera el carril contrario y terminara estrellándose casi de manera frontal y violenta contra un minibús de transporte de personal.
El impacto fue tan devastador que la unidad particular de la marca Toyota quedó completamente destruida y fuera del asfalto. Al lugar arribaron como primeros respondientes elementos de Protección Civil y paramédicos de Cuapiaxtla, quienes confirmaron que al interior yacían sin vida dos hombres, una mujer y un bebé de aproximadamente 12 meses. El menor de 13 años, quien milagrosamente logró sobrevivir al impacto, fue valorado en el sitio por los socorristas, presentando una fuerte crisis nerviosa y diversas contusiones.
Dada la severidad del choque, dos de los cuerpos quedaron prensados entre los metales retorcidos. Fue necesaria la intervención del equipo de Rescate Urbano del Centro Regulador de Urgencias Médicas de Tlaxcala (CRUMT), quienes utilizaron su nuevo "equipo Libra" para realizar las complejas labores de extracción.
Por su parte, elementos de seguridad procedieron al aseguramiento del conductor de la unidad de transporte de personal, quien quedó en calidad de detenido para ser presentado ante el Ministerio Público, instancia que deslindará las responsabilidades correspondientes.
Las labores de peritaje y levantamiento de cadáveres culminaron al filo de las 09:30 horas, generando un severo caos vial.
Cabe señalar que los protocolos y las leyes de manejo de cadáveres exigen estrictamente el uso de bolsas mortuorias por cuestiones de sanidad, dignidad y cadena de custodia; sin embargo, el personal del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) adscrito a la Fiscalía acudió al lugar sin esta herramienta vital, ya que no se les proporcionó.
Los cuerpos de la familia poblana fueron subidos a la unidad forense sin el empaque adecuado, lo que ocasionó que, durante su traslado al anfiteatro, la camioneta del Servicio Médico Forense (SEMEFO) fuera dejando un rastro de sangre escurriendo hacia la cinta asfáltica, evidenciando una grave falla en el sistema de procuración de justicia de la región norte.