Llamada de auxilio al 911 destapa violenta riña interna entre policías dentro del palacio municipal en Españita.



Alexis P. González

El director de Seguridad Pública Municipal de Españita, Ricardo Banda Santiago, así como tres oficiales bajo su mando, fueron despedidos la noche de este sábado, luego de verse involucrados en un accidente de tránsito en presunto estado de ebriedad a bordo de una patrulla oficial, hecho que detonó un zafarrancho al interior de la presidencia municipal.

Los hechos comenzaron alrededor de las 22:30 horas sobre la calle Xicoténcatl de la colonia centro. En ese punto, la unidad oficial tipo patrulla marcada con el número SPME-E09, la cual era conducida por el jefe policiaco en posible estado de ebriedad, impactó por alcance a un automóvil particular marca Chevrolet, tipo Corsa, color azul, con placas de Tlaxcala XTW588D, tripulado por una mujer identificada como Yeni N.

Tras el percance, el director y tres oficiales que lo acompañaban, identificados como Carla Jasmín N., Erik N. y Lizet Berenice N., trasladaron el conflicto a las instalaciones de la presidencia municipal. Una vez adentro, la tensión escaló a tal grado que un trabajador del ayuntamiento, preso del pánico, llamó al servicio de emergencias 911 reportando una violenta riña interna donde presuntamente los oficiales se estaban agrediendo, lo que activó una alerta roja en la región.

Ante la gravedad del reporte, el presidente municipal de Españita, Juan Carlos Galindo López, intervino de manera directa en el lugar para atender a la ciudadana afectada. El alcalde asumió la responsabilidad institucional y firmó un convenio donde se comprometió a cubrir la totalidad de los daños materiales causados por sus elementos.

Acto seguido, y ante la conducta intolerable de los uniformados, el munícipe ordenó el cese inmediato y definitivo del Director de Seguridad Pública, Ricardo Banda Santiago, así como de los tres policías que viajaban con él, ordenando su retiro inmediato del palacio municipal.

Minutos más tarde, elementos de la Policía Estatal  y efectivos de la Secretaría de Marina (SEMAR) arribaron en un fuerte operativo de apoyo bajo el esquema de Mando Coordinado; sin embargo, los oficiales destituidos ya habían sido desalojados de la zona, quedando la periferia bajo un estricto control de vigilancia para evitar represalias por parte de los exfuncionarios.

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