Alexis P. González
Hartos de respirar fétidos olores y de vivir entre focos de infección, pobladores de diversos barrios de Papalotla colapsaron la Vía Corta la tarde de este miércoles. El cierre fue la respuesta ante el constante derrame de aguas residuales provenientes de Mazatecochco, las cuales fluyen sin control por las calles de Papalotla debido a la falta de mantenimiento en el drenaje y la omisión del gobierno municipal vecino, lo que ha generado una crisis sanitaria que las autoridades estatales y federales se habían negado a atender hasta ahora.
La parálisis total de la carretera federal Santa Ana–Puebla inició alrededor de las 17:00 horas, generando filas de vehículos y transporte de carga que optaron por tomar vías alternas ante el abanderamiento de la Guardia Nacional. Esta medida de presión fue el único recurso que los ciudadanos encontraron para ser escuchados, obligando a una reunión urgente donde el alcalde de Papalotla, Sergio Lara Muñoz, tuvo que respaldar las exigencias de sus gobernados ante la magnitud de la protesta.
Como resultado del bloqueo, se pactó la instalación de una mesa de trabajo formal que arranca este jueves 30 de abril, en la que participará una comisión de vecinos para vigilar que las soluciones de saneamiento sean reales y no solo promesas de escritorio.
Aunque los manifestantes accedieron a liberar la vialidad tras los acuerdos cerca de la medianoche, lanzaron un ultimátum: si el presidente municipal de Mazatecochco no se presenta a dar la cara y asume su responsabilidad para frenar el vertido de aguas negras, las movilizaciones y el cierre de la Vía Corta regresarán con más fuerza este mismo viernes.