El pasado 06 de noviembre el Instituto Nacional Electoral aprobó los lineamientos para la paridad de género en la postulación de candidatos y candidatas a las gubernaturas que estarán en juego en 2021. En ellos se establece que los partidos políticos deberán postular por lo menos a siete mujeres como candidatas a gobernadoras.

De esta forma el INE busca materializar la reforma publicada el 05 de junio de 2019 en el Diario Oficial de la Federación, en donde se garantiza la paridad entre los géneros en todos los cargos de elección popular.


Este principio ya había sido aplicado en la integración de las candidaturas para los congresos estatales y el poder legislativo federal. También para los ayuntamientos a través de lo que se conoce como paridad horizontal y vertical. Pero faltaba llevar la paridad a la elección de gobiernos estatales y ahora en 2021 veremos por primera vez, un abanico muy amplio de mujeres compitiendo para ganar el voto de los ciudadanos y ser electas como gobernadoras.



El tema de la paridad de género ha polarizado a la opinión pública en los últimos años. Algunos han señalado que deberían de ser el mérito y el talento las variables para destacar en la política. Otros argumentan que el discurso de la igualdad genera ventaja a través de la falsa victimización empoderando a una nueva elite femenina. Otros acusan discriminación al construirse un esquema jurídico que ejerce acciones proteccionistas para las mujeres y vulnerabilidad para los hombres.



Cada una de estas posturas presentan argumentos que pueden resultar validas desde sus respectivas posturas. Sin embargo, existen dos hechos antagónicos que no debemos perder de vista.



El primero es el profundo y solido entramado jurídico que se ha desarrollado para facilitar la postulación de mujeres desde los partidos políticos, para competir en todos los cargos de elección popular. No ha sido una lucha fácil, pero los hechos están a la vista y es suficiente decir que gracias a estas acciones afirmativas, en la actual legislatura del Congreso del Estado de Tlaxcala, de los 25 escaños que integran al poder legislativo estatal, 15 están siendo ocupados por mujeres. Hoy me honro en presidir la Mesa Directiva de la LXII Legislatura y esta se encuentra integrada en su totalidad por mujeres.



Sin embargo, estos logros no pueden llevarnos a creer que la igualdad es una obra concluida y que la legislación puede cambiar la realidad de la noche a la mañana. Desafortunadamente la violencia física, psicológica, financiera y emocional constituyen un reprobable lastre que se vive en miles de hogares



En nuestra sociedad siguen presentes la discriminación, el acoso y la violencia feminicida. Son miles de mujeres las que visten una sonrisa en la que buscan ocultar el infierno que viven en sus hogares. La pandemia que hoy vivimos ha generado factores de estrés que han elevado los índices de violencia en contra de las mujeres, haciéndola más evidente.



Llegó la hora de escribir una nueva página en la historia nacional y esta deberá de ser con acento femenino. Pero para ello debemos atrevernos a competir por el poder, a luchar contras las estructuras de violencia que aún existen y armarnos de un profundo valor cívico para salir a hacer una campaña electoral, convencer a los ciudadanos y demostrar que somos capaces de dar resultados.

Desde los espacios de poder deberemos de hacer lo necesario para ayudar a las mujeres que no han podido romper la espiral de violencia en la que viven. Este es nuestro tiempo, tiempo de avanzar unidas y construir un Tlaxcala igualitario en donde nunca más el género sea motivo de discriminación.


Dip. Isabel Casas Meneses.